"Unidos en Cristo para Evangelizar"
17 de Abril de 2020
Una Semana Santa que fortaleció nuestra fe
 


La luz de Cristo se hace presente en medio de la pandemia

Sin lugar a dudas vivimos este año una Semana Santa muy distinta, pero como nos enseñó el Padre Roberto en uno de sus mensajes para esta fecha: hay que intentar ver qué nos quiere enseñar Dios detrás de todo lo que está pasando.

Tuvimos la gran oportunidad de que Monseñor Cristián Roncagliolo estuviera presidiendo los momentos de oración y predicándonos la palabra de Dios en nuestras propias casas. De poder vivir esta Semana Mayor de nuestra fe, en todos y cada uno de sus momentos, a solo un par de clics de distancia.

Vista de la transmisión de la Santa Misa desde el hogar de una familia de nuestra comunidad

En la homilía que pudimos vivir con Monseñor Roncagliolo para la Misa de Domingo de Pascua nos recordó que "la Resurrección no es un concepto, sino una experiencia sublime de la realidad del Evangelio y que trae alegría para toda la humanidad." ¡Alegría! Un concepto que puede parecer lejano frente a la enfermedad y el dolor que se vive mundialmente. Pero si recordamos las palabras del Santo Padre en su bendición Urbi et Orbi que dio especialmente en el contexto del coronavirus: los cristianos tenemos un don divino, una virtud teologal con toda propiedad, que siempre nos ayudará a mantener la alegría: la esperanza. Si la pedimos con fe, Dios nos iluminará con la alegría de su Resurreción. Mas allá de cualquier problema que acontezca. La alegría del Evangelio superar cualquier mal.

 

Nuestra casa: una iglesia doméstica

Una de las cosas más hermosas que nos permitió vivir esta emergencia de Salud, es la vivencia de la llamada “Iglesia doméstica”, el convertir nuestra propia casa en hogar de Nuestro Señor. El mantenernos en cuarentena nos obligó a algunos a improvisar altares donde antes no los había o a transformar espacios dedicados al ocio, en espacios dedicados a la oración. Era menester vivir la Santa Misa en un computador o un televisor, por tanto, debíamos adecuar el espacio para ello. Cambiar las lógicas cotidianas, por lógicas más santas. Vimos cómo Dios fue transformando nuestro hogar. Durante esta Semana Santa, los templos estaban vacíos, pero las Iglesias se multiplicaron y estaban llenas. Cada uno de nuestros hogares, fue una Iglesia, por voluntad o por necesidad, se convirtió en lugar de encuentro con el Señor. Aprovechemos esta oportunidad que nos regaló Dios y mantengamos esa dinámica durante el año.

Familia de nuestra comunidad participando desde su "iglesia doméstica".

 

Aprendiendo a valorar desde lo pequeño y desde la carencia

Otra oportunidad que se nos dio, fue el impulsó a rescatar la fe desde lo más mínimo, en los detalles, desde el ambiente más espiritual que podemos crear simplemente encendiendo una vela o poniendo nuestro ramito de Domingo de Ramos en la puerta de nuestra casa. Nuestra fe es una fe que se ayuda de signos, las condiciones de esta contingencia nos impulsaron a valorar nuevamente lo pequeño.

Y también a valorar con más amor la tremenda posibilidad que Dios nos regala día a día de comulgar con su Cuerpo y Sangre. A veces, se valoran más las cosas cuando no se las tiene. Como el privilegio del Sacramento de la Reconciliación: Dios nos regala esa posibilidad siempre y hoy que no podemos acudir a ella por asuntos de salud, quizás podamos valorarla mucho más. ¿Por qué no ponernos como meta, una vez levantada la emergencia, ir a Misa diariamente?

Ramo puesto en la puerta de entrada, testimonio de nuestra fe.

 

La importancia de ser generosos con quienes más lo necesitan

Sin embargo, como bien nos enseñó el Padre Cristián en sus transmisiones, esta alegría no me la puedo guardar egoístamente. Atesorarla en un rincón sin que de frutos. En tiempos de pandemia, se hace imperativo llevar esta alegría luminosa de la pascua a quienes están enfermos, viviendo situaciones precarias o están solos a raíz de la cuarentena, es por esto que en su mensaje el padre Roncagliolo recalcó la importancia de ser generosos con quienes más lo necesitan, pidiendo al Señor por los afligidos, por el personal sanitario, por las autoridades políticas y su incansable trabajo, y recordó a aquellos que se encuentran privados de libertad y también necesitan recibir el saludo alegre y esperanzado de la resurrección.
Recordemos que las nuevas tecnologías nos permiten estar más cerca que nunca de la gente, por mucho que deban mediar distancias físicas. Una simple llamada, un correo o enviar un video saludando a quien más lo necesita puede ser un hermoso gesto, humilde pero significativo, para recordarnos que estamos viviendo la Pascua de Nuestro Señor. El paso de la muerte a la vida. Su triunfo sobre las tinieblas que nos adelanta y promete a cada uno de nosotros la vida eterna.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!

¡Aleluya! ¡Aleluya!

Monseñor Cristián Roncagliolo durante la Misa de Pascua: celebración de la Resurrección

 

NOTA: En nuestro Flick podrás encontrar todas las fotos de esta especial celebración de Semana Santa 2020.
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