"Unidos en Cristo para Evangelizar"
01 de Octubre de 2021
Programas de gobierno y familia
 


Nos acercamos a un periodo para elegir al presidente de la República y a nuestros de parlamentarios. Por tal razón, es sensato que nos demos tiempo para conocer los diferentes proyectos y así llegar a votar con conciencia recta.

Varias propuestas apuntan a soluciones diversas para mejorar el empleo, el sistema de salud, las pensiones, el modelo de tributación, etc. En cambio, no se dice nada o muy poco en asuntos que los católicos no podemos ser indiferentes a la hora de elegir. Algunos de los tópicos que tenemos que considerar al oír los debates son los siguientes:

1) Políticas para impulsar la familia y la natalidad

No deja de ser paradójico que varios candidatos estén mimetizados con la oferta electoral de asegurar el aborto libre y gratuito, y no se considere como fuerza electoral a las familias que no ven a los niños como enemigos ni estorbos a los que hay que eliminar pronto.

Es llamativo que tampoco ninguno de ellos advierta un fenómeno demográfico que ya se instaló, seguramente por el predominio de la cultura anti natalista que viene promoviéndose desde hace décadas.

El año 2020 la natalidad en Chile ha sufrido una nueva disminución. Los datos del Departamento de Estadísticas e Información del Ministerio de Salud (Minsal) da cuenta que hasta el 2 de diciembre de ese año se registraron sólo 176 mil nacimientos. El año anterior, el 2019 ascendían a 193 mil nacimientos en el país. En 2018, la cifra era de 203 mil. El dato de 2020 da cuenta de la cifra de natalidad más baja en los últimos 70 años.  El hecho social anterior podría ser enfrentado, entre otras posibilidades, proponiendo ayudas para las familias mediante devoluciones o rebajas en la declaración de impuestos, ayudas a las familias numerosas, etc.

El problema demográfico que se indica se debe mirar a largo plazo, para poder evitar fenómenos como el de la “pirámide de edad invertida”, donde hay más personas mayores que jóvenes. Si la tasa demográfica se mantiene a la baja, más temprano que tarde, estaremos instalados en un debate sobre la obligación de ampliar los años laborales para mantener a los que han pasado al sector pasivo; menos establecimientos educacionales y universitarios o de formación técnica; en el plano pastoral, menos vocaciones sacerdotales o religiosas, agravando el inconveniente que ya tenemos los católicos.

2) Políticas para una correcta educación de la sexualidad de los niños

No se aprecia ninguna propuesta para un plan de gobierno futuro que, de manera explícita y sin complejos, asegure no dar cabida a ningún tipo de propaganda sexual ideológica dirigida a nuestros niños y jóvenes.

Por el contrario, varios aspirantes muestran su adscripción a la “ideología de género”, convencidos que ello es un gancho electoral. Para nosotros, esto no debe ser así, por su contenido profundamente anticristiano. Como se sabe, esta doctrina se empeña dar cabida a una forma de familia conformada por las uniones lesbomaternales y homosexuales.

De manera particular, se debe rechazar el apoyo a cualquier candidato que busque facilitar los programas de la “ideología de género” que buscan promover planes educativos para “sensibilizar y capacitar en temas de diversidad sexual y de género” en el mundo del escolar y de enseñanza media, con el objetivo reconocido de avanzar hacia la plena inclusión de las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI)”.

Tenemos que estar muy atentos a este delicado asunto. Como lo advierte el documento de la Congregación para La Educación Católica, de febrero de 2019, “1. Se difunde cada vez más la conciencia de que estamos frente a una verdadera y propia emergencia educativa, en particular por lo que concierne a los temas de afectividad y sexualidad. En muchos casos han sido estructurados y propuestos caminos educativos que «transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la justa razón» (Benedicto XVI, Discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, 10 de enero de 2011). La desorientación antropológica, que caracteriza ampliamente el clima cultural de nuestro tiempo, ha ciertamente contribuido a desestructurar la familia, con la tendencia a cancelar las diferencias entre el hombre y la mujer, consideradas como simples efectos de un condicionamiento histórico-cultural. ) (“Varón y Mujer los creo”, Congregación para la Educación Católica, 2 de febrero de 2019, http://www.educatio.va/content/dam/cec/Documenti/19_0998_SPAGNOLO.pdf).

El votante católico debe tener claro que la simpatía por la “ideología de género” de cualquier postulante es presagio de una visión antropológica que anticipa un potencial daño al conjunto de la sociedad, especialmente a los niños.

3) Medidas que aseguren la libertad de expresión de los cristianos

También es exigible que se explicite la postura acerca de la libertad de expresión, para asegurar que las opiniones que emitimos en aulas de clases en colegios o universidades, desde el púlpito o en cualquier otro sitio, sean respetadas efectivamente. Sería miope no advertir que avanzamos a una cristianofobia, donde los católicos son acosados por el simple hecho de defender puntos de vista coherentes con nuestra fe. O para evitar casos tragicómicos, como el de Matthieu Faucher, un profesor francés agnóstico, que fue víctima de la laicidad del Estado Francés, al ser suspendido durante varios meses de sus funciones por hablar de la Biblia en la escuela, acusado de “proselitismo”, simplemente por intentar suplir el vació cultural de sus pequeños alumnos, que desconocían quien era Jesús.

Pidamos a Nuestro Señor que nos ilumine para elegir a los mejores candidatos que estén comprometidos en hacer el bien y evitar el mal.

Crodegango






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