"Unidos en Cristo para Evangelizar"
26 de Marzo de 2021
La visión cristiana del hombre y la ideología de género
 


Dentro del mundo de las ideas en la cultura contemporánea una a la que debemos prestar atención es la “ideología de género”.

Dentro del mundo de las ideas en la cultura contemporánea una a la que debemos prestar atención es la “ideología de género”. El tema debe preocuparnos porque defender que “Dios creo varón y mujer” podría terminar siendo sancionado de distintas formas. Existen en esta materia varios grupos de interés, que buscan, en todos los niveles, censurar a todo el que se oponga a estas propuestas. Son varios los candidatos a la asamblea constituyente que proponen que la nueva Constitución haga explícito el derecho a la autonomía personal, que incluya la autonomía sexual y reproductiva.

Como cuestión previa, este asunto no se debe confundir con el debate sobre la igualdad de derechos entre hombre y mujer, que se desarrolla legítimamente en materia laboral, participación política o profesional. Tampoco dice relación con el cambio cultural que se advierte en la comprensión de lo masculino y femenino, que ha logrado generar condiciones de igualdad para ciertas actividades que, históricamente, estaban reservadas para los hombres. El cristianismo no tiene una doctrina propia sobre los roles sociales de los sexos. La libertad permite ir organizando la sociedad repartiendo las distintas funciones de la vida doméstica o civil, sin ningún prejuicio o prejuzgamiento.

La ideología de género que resulta controversial es aquella propuesta antropológica en virtud de la cual se busca negar las diferencias anatómicas, biológicas y fisiológicas de los sexos. En su visión, se parte de la idea que uno puede elegir libremente la condición sexuada según lo indica la voluntad o un interés. Incluso puede cambiarla o alterarla a lo largo de su decurso vital sin límites.

La antropología cristiana, en cambio, postula que la sexualidad es un don, no una opción. La sexualidad forma parte de nuestro ser y no una opción que queda al arbitrio de nuestra voluntad. En concordancia con lo anterior, en el cristianismo hay una visión femenina, una comprensión y sensibilidad femenina y una comprensión sensibilidad y modo de ser masculino y ambos modos de lo humano se complementan, al estar hechos el uno para el otro y no pueden disolverse o simplemente reducirse a cero.

Asimismo, en la antropología cristiana la formación de la identidad se basa en la alteridad y, en la familia. Es la confrontación con la madre y el padre lo que facilita al niño que pueda elaborar su propia identidad-diferencia sexual. Hay cosas que las enseña la mamá y otras se explican por el papá.

El género “neutro? o “tercer género”, que defiende la ideología en comento, es una construcción ficticia, tan ficticia que, entre otros ejemplos de la vida común, en una ecografía fetal el obstetra sólo puede indicar que la imagen que muestra a una creatura en pleno desarrollo en el vientre materno es niño o niña. Lo masculino y lo femenino ha sido y seguirá siendo un dato biológico incontrarrestable.

En cambio, la ideología de género intenta desterrar del lenguaje la expresión “identidad sexual”, para que sea reemplazada por la de “identidad de género”, la que se lograría por una opción cultural. A modo de ejemplo, en algunos países ya se reconoce en los formularios de trámites la posibilidad que junto con marcar el sexo femenino o masculino se pueda no reconocer ninguno en un tercer casillero. Lo anterior es consecuencia que cada uno tendría derecho a decidir el sexo que tiene, con prescindencia de un criterio biológico o anatómico.

Todavía más preocupante es la propuesta que esta creencia busca implementar en los planes de educación de nuestros niños y adolescentes, entre otras, para “sensibilizar y capacitar en temas de diversidad sexual y de género con el fin de avanzar hacia la plena inclusión de las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) en el mundo del escolar”. Hoy existen varias las agrupaciones de esta ideología que ofrecen “entregar recomendaciones para abordar los temas de sexualidad en la comunidad educativa escolar”.

La ideología de género asume una serie de presupuestos antropológicos con el objetivo de lograr una rebelión contra todo dato de la existencia humana. Ya no sería válida, en esta visión, la diferencia entre hombre y mujer. Las diferencias entre uno y otro ya no dependerían de la naturaleza, sino de la forma como cada uno se auto perciba. De este modo, todos los tipos de uniones de los sexos tendrían el mismo valor. La familia conformada por un hombre y una mujer sería una más, dentro de las varias posibilidades que se pueden dar. Las relaciones sexuales en esa lógica podrían ser poliformes y libres. Todo sería válido en el mundo del género.

Nuestra fe es incompatible con la “ideología del género”, por varias razones. El cristianismo aporta una valoración positiva del cuerpo, donde ninguna perversión tiene cabida. De igual forma, los actos sexuales fuera del amor esponsal y sin participar en la bendición de la fecundidad son contrarios al querer de Dios. Por voluntad de Dios, ser varón o ser mujer son dos modos distintos de ser hombre, que comparten la misma dignidad. La diferencia sexual, que tiene una base orgánica, pertenece al designio creador de Dios y marca la identidad de las personas, y su capacidad para aportar a la vida familiar y social.

Es pertinente en esta materia traer a colación la reciente respuesta de la “Congregación para la doctrina de la Fe” a una duda (dubium) sobre las bendiciones de las uniones de personas del mismo sexo, dada el 15 de marzo de 2021. A la pregunta propuesta ¿La Iglesia dispone del poder para impartir la bendición a uniones de personas del mismo sexo? Se responde negativamente. En el mismo documento se señala una pauta de actuación que estamos llamados a considerar:

“La comunidad cristiana y los Pastores están llamados a acoger con respeto y delicadeza a las personas con inclinaciones homosexuales, y sabrán encontrar las modalidades más adecuadas, coherentes con la enseñanza eclesial, para anunciarles el Evangelio en su plenitud. Estas, al mismo tiempo, están llamadas a reconocer la cercanía sincera de la Iglesia – que reza por ellas, las acompaña, comparte su camino de fe cristiana – y a acoger las enseñanzas con sincera disponibilidad”.

“La respuesta al dubium propuesto no excluye que se impartan bendiciones a las personas individuales con inclinaciones homosexuales, que manifiesten la voluntad de vivir en fidelidad a los designios revelados por Dios así como los propuestos por la enseñanza eclesial, pero declara ilícita toda forma de bendición que tienda a reconocer sus uniones. En este caso, de hecho, la bendición manifestaría no tanto la intención de confiar a la protección y a la ayuda de Dios algunas personas individuales, en el sentido anterior, sino de aprobar y fomentar una praxis de vida que no puede ser reconocida como objetivamente ordenada a los designios revelados por Dios”.

Pidamos a Nuestro Señor que nos de la fortaleza y la inteligencia que necesitamos para defender a la familia querida por Dios.

Crodegango






Dirección: Avenida Vitacura #7401, Comuna de Vitacura Teléfonos: (+56 2) 2242 2401   Mail: parroquia@loscastanos.cl