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Con la celebración del Bautismo del Señor, celebrado el 11 de enero, la Iglesia ha entrado en el Tiempo Ordinario, un camino de mucha importancia ya que nos permite crecer en la fe, paso a paso, con perseverancia y fidelidad.
Con el Bautismo de Jesús en el Jordán, comienza su vida pública. Allí, Cristo se manifiesta plenamente y se dispone a anunciar el Reino. Desde ese momento, la liturgia nos invita a acompañarlo en su caminar diario: escuchando sus enseñanzas, contemplando sus gestos y dejándonos interpelar por su modo de vivir y amar.
En el Tiempo Ordinario la Iglesia celebra la vida y las enseñanzas de Jesús, profundizando en lo que significa ser su discípulo hoy.
Dos momentos
Este Tiempo en el calendario del Año Litúrgico se divide en dos grandes momentos:
En el Tiempo Ordinario la Iglesia no se detiene en un aspecto concreto del misterio de Cristo, sino que recorre los distintos momentos históricos de su vida, ayudándonos a entrar con mayor profundidad en la historia de la Salvación.
Color esperanza
El color verde, presente en las vestiduras y ornamentos litúrgicos, es signo de vida, crecimiento y esperanza, como en la naturaleza. Expresa una fe que no se apaga, que madura lentamente y que se fortalece en la constancia de cada día.
El Tiempo Ordinario, no es una pausa, es una escuela de discipulado. Allí donde la vida parece transcurrir sin grandes acontecimientos, el Señor sigue actuando, llamando y enseñando a quienes deciden caminar con Él día tras día.
Te invitamos a vivir este Tiempo con la alegría y a celebrar Su gran misterio en cada Eucaristía:
Liturgia:
Lunes: 12:30 y 19:30 horas
Misa:
Martes a sábado: 12:30 horas
Martes a viernes: 19:30 horas
Misa dominical:
Sábado: 19:30 horas
Domingo: 10:00, 11:30, 13:00 y 19:30 horas
Capilla El Dorado:
Domingo 12:00 horas.
Fuente: Catholic.net