"Unidos en Cristo para Evangelizar"
13 de Agosto de 2026
La Asunción de María a los Cielos
 



Un hermoso y profundo dogma

Queridas hermanas y hermanos en el Señor:

Este sábado 15 de agosto celebramos una vez más la Solemnidad de la Asunción de María a los cielos.

La Asunción de María es la clave de interpretación de nuestra resurrección. En ella está nuestra esperanza; con razón, en la oración de la Salve, la llamamos Vida y Esperanza Nuestra. Ella es la esperanza de nuestra feliz resurrección.

María, asunta al cielo, es el primer miembro del Cuerpo, cuya cabeza es Cristo, en ser asociada a la gloria celestial.

El Dogma de la Asunción fue declarado el 1 de noviembre de 1950 por el papa Pío XII, en la Constitución Apostólica “Munificentissimus Deus”, donde se dice: “Proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado; que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.

El cristiano resucitado, revestido de inmortalidad, ha vencido a la muerte para siempre y, en María, contempla con alegre esperanza su destino definitivo y eterno. La imagen de la Madre de Dios es el gran símbolo del triunfo de la incorruptibilidad sobre la corrupción y la muerte. Es una garantía y un estímulo de la esperanza cristiana.

San Juan Damasceno (675-749), teólogo y escritor sirio, patrono de los pintores, Orador de Oro y Doctor de la Iglesia, nacido en Damasco y muerto en Jerusalén, afirma con elocuencia:

“Convenía que aquella que en el parto había conservado intacta su virginidad conservara su cuerpo también después de la muerte, libre de la corruptibilidad.

Convenía que aquella que había llevado al Creador como un niño en su seno tuviera después su mansión en el Cielo.

Convenía que la esposa que el Padre había desposado habitara en el tálamo celestial.

Convenía que aquella que había visto a su Hijo en la cruz y cuya alma había sido atravesada por la espada del dolor, del que se había visto libre en el momento del parto, lo contemplara sentado a la diestra del Padre.

Convenía que la Madre de Dios poseyera lo mismo que su Hijo y que fuera venerada por toda criatura como Madre y Sierva de Dios”.

Les deseo una hermosa Fiesta de la Asunción y una alegre esperanza en el Señor.

Los bendice su párroco, 

 

P. Juan Debesa C.


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