"Unidos en Cristo para Evangelizar"
05 de Enero de 2023
El Papa Benedicto XVI y sus enseñanzas para el Chile actual
 


La partida del Papa Emérito Benedicto XVI es una oportunidad para recordar su legado. Su aporte intelectual a la teología es indiscutido y conviene reflexionar sobre él, para sacar propósitos concretos y guiar nuestro actuar como católicos.

Para el Chile actual, en plena ebullición, hay varios aspectos que puede ser útil considerar.

El primero es la invitación contenida en su testamento espiritual dado a conocer estos días: ¡Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir!

El sentido de esta invitación es coherente con lo que este sacerdote, obispo, cardenal, prefecto y finalmente Papa Emérito vivió y predicó durante toda su vida.

Su visión de la Iglesia consta en muchos documentos. Dentro de ellos está su difundido Informe Sobre la Fe (de 1985), que conviene releer. Fue un libro polémico e incisivo. Allí abordó, con valentía, las consecuencias del post Concilio Vaticano II, que en varios aspectos no fueron las esperadas por los padres conciliares. Sin desconocer la dura realidad que describía (secularización de sacerdotes, disidencias teológicas, confusiones doctrinales) lanzaba una invitación llena de esperanza cristiana, al señalar: “Hay que seguir siendo fiel al hoy de la iglesia, no al ayer o mañana. Y ese hoy de la Iglesia son los documentos del Vaticano II en su autenticidad, sin reservas que los recorten ni abusos que los desfiguran” (Informe sobre la fe, p. 32). 

Coherente con lo anterior, se ocupó con atención de la catequesis, para fortalecerla. Su punto de partida fue poner en el tapete la siguiente caracterización pastoral: “cada vez hay más paganos bautizados, es decir, personas que han sido hechas cristianas por el bautismo, pero que no creen y ni han conocido la fe. Es una situación paradójica: el bautismo hace al hombre cristiano, pero sin fe este hombre sigue siendo un pagano bautizado” (“Sobre la cuestión de la indisolubilidad del matrimonio”, Obras Completas, BAC, 2018, p. 578)”. Esa descripción del Papa Benedicto XVI da cuenta de un hecho doloroso: existen “católicos paganos”. Muchos niños han sido bautizados siguiendo una tradición familiar, pero más allá de ese hecho no cuentan con el acompañamiento que es necesario para avanzar en el camino de la fe. Muchos niños hacen su primera y última comunión, puesto que el domingo siguiente no tienen quien lo acompañe a Misa ¿Qué estamos haciendo, de manera colectiva e individual, para ir en busca de estos paganos bautizados que tanto preocupaban al Papa Benedicto XVI?

Otro aspecto que nos afecta como sociedad hoy es la advertencia que hacía el Papa Benedicto XVI de los peligros de la dictadura del relativismo moral. En tal sentido, es pertinente recordar la siguiente exhortación: “por lo que atañe a la Iglesia católica, lo que pretende principalmente con sus intervenciones en el ámbito público, es la defensa y promoción de la dignidad de la persona; por eso, presta conscientemente una atención particular a principios que no son negociables. Entre estos, hoy pueden destacarse los siguientes:

— protección de la vida en todas sus etapas, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural;

— reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa contra los intentos de equipararla jurídicamente a formas radicalmente diferentes de unión que, en realidad, la dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su irreemplazable papel social;

— protección del derecho de los padres a educar a sus hijos".

“Estos principios no son verdades de fe, aunque reciban de la fe una nueva luz y confirmación. Están inscritos en la misma naturaleza humana y, por tanto, son comunes a toda la humanidad. La acción de la Iglesia en su promoción no es, pues, de carácter confesional, sino que se dirige a todas las personas, prescindiendo de su afiliación religiosa. Al contrario, esta acción es tanto más necesaria cuanto más se niegan o tergiversan estos principios, porque eso constituye una ofensa contra la verdad de la persona humana, una grave herida causada a la justicia misma” (Discurso dado el jueves 30 de marzo de 2006.https://www.vatican.va/).

De manera particular denunció con todo vigor la dictadura del relativismo moral frente al intento de un borrador de la Constitución europea que no defendía con claridad la libertad religiosa y las raíces cristianas de Europa. Siendo Papa como Benedicto XVI, en un discurso a los juristas católicos italianos el 2006 señalaba: “(…) excluir la religión de la vida social, en particular la marginación del cristianismo, socava las bases mismas de la convivencia humana, pues antes de ser de orden social y político, estas bases son de orden moral” (www.vatican.va/content/benedict).  ¿Qué estamos haciendo para que estas advertencias del Papa no se revivan en la nueva discusión constitucional, en pleno desarrollo?

Su crítica a la violencia fue permanente. En una homilía señalaba con profundidad sobre este flagelo: “(…) tenemos que ser conscientes de que la violencia es sólo el último grado de la escala del desprecio del hombre, un desprecio que conduce lógicamente hacia ese fin. Donde está permitido burlarse de la dignidad moral del hombre, donde los valores morales no gozan ya de protección alguna, se extiende por sí sola la destrucción de la dignidad humana. Constituye la enfermedad de nuestro Estado que ya no consideremos más valores los valores morales como dignos de protección porque no hay grupos de interés que salgan en su defensa. Estos son los valores más vulnerables y, al mismo tiempo, son los verdaderos valores, sin los cuales no hay, a la larga sociedad alguna que pueda vivir (…). (“Señor, si hubieras estado aquí”, Homilía en la catedral de Múnich, 2 de octubre de 1980) ¿Qué estamos haciendo en Chile para erradicar todas las formas de violencia que nos consumen como sociedad?

Por último, su partida invita a recordar la pregunta contenida en su último libro de entrevista, que le concedió a Peter Seewald: ¿Qué le dirá al Todopoderoso cuando este delante de Él? Responde: “Le pediré que sea indulgente con mi insignificancia”.

Pidamos a Santa María, que es auxilio de los cristianos, para vivir nuestra fe con la fidelidad y entrega que tuvo durante toda su vida el Papa Benedicto XVI.

Crodegango

 






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