"Unidos en Cristo para Evangelizar"
04 de Septiembre de 2026
La importancia del Catecismo de la Iglesia Católica y la catequesis
 


El centro de toda catequesis es el encuentro con Jesucristo

El Catecismo es un compendio de las verdades fundamentales de la fe.

En la historia de la Iglesia han existido muchos catecismos, que han cumplido con su función, que es ayudar a transmitir el depósito de la fe.

El Concilio de Trento, para enfrentar la crisis surgida por la Reforma protestante, dispuso elaborar un Catecismo. Esto se materializó en el Catecismo Romano o de Trento, promulgado por el Papa Pío V (23.IX.1566). Sus destinatarios naturales eran los sacerdotes, a los que había de dotar del material doctrinal para explicar correctamente la fe profesada por la Iglesia desde su institución por Jesucristo y evitar la confusión y difusión de los errores teológicos.

Pasarían varios siglos hasta que el Papa san Juan Pablo II promulgó, en 1992, el Catecismo de la Iglesia Católica (11.X.1992). Se trata del segundo catecismo de la Iglesia Católica tras el de Trento.

Su presentación oficial a los fieles de todo el mundo se hizo el lunes 7 de diciembre de 1992. En su preparación trabajaron una comisión y un comité de redacción, bajo la dirección de su presidente, el cardenal Joseph Ratzinger, quien llegaría a ser el papa Benedicto XVI.

Como dato anecdótico, recordemos que el cardenal chileno Mons. Jorge Medina Estévez (1926-2021) fue miembro de la comisión encargada de elaborar el borrador del Catecismo de la Iglesia Católica. A este pastor también le correspondió anunciar ante el mundo la elección del Papa Benedicto XVI, el 19 de abril de 2005.

En palabras del Papa san Juan Pablo II, en este documento “se exponen los contenidos de la fe de un modo conforme a la verdad bíblica, a la tradición genuina de la Iglesia y, en especial, a las enseñanzas del Concilio Vaticano II”. Luego agrega que “la publicación del texto debe considerarse, sin duda, como uno de los mayores acontecimientos de la historia reciente de la Iglesia, pues constituye un don precioso, al volver a proponer fielmente la doctrina cristiana de siempre: un don rico, por los temas tratados con esmero y profundidad; un don oportuno, dadas las exigencias y necesidades de la época moderna”.

La utilidad que tiene para nosotros este texto radica en contar con un compendio de la fe y de la moral católica, en el que se recoge una síntesis de la fe custodiada por la Iglesia, para que podamos vivir la fe en tiempo presente.

El Catecismo de la Iglesia Católica es un medio insustituible para la formación doctrinal de los fieles mediante la catequesis.

A través de la lectura del Catecismo podemos poner en práctica la máxima de san Agustín: “nadie ama lo que no conoce”.

¿Cómo vamos a amar a Dios si no lo conocemos? La lectura de este documento nos puede ayudar a salir de la ignorancia o del error.

Dicho con palabras del Catecismo:

“425 La transmisión de la fe cristiana es ante todo el anuncio de Jesucristo para conducir a la fe en Él. Desde el principio, los primeros discípulos ardieron en deseos de anunciar a Cristo: "No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído" (Hch 4, 20). Y ellos mismos invitan a los hombres de todos los tiempos a entrar en la alegría de su comunión con Cristo (…)”.

426 "En el centro de la catequesis encontramos esencialmente una persona, la de Jesús de Nazaret, Unigénito del Padre [...]; que ha sufrido y ha muerto por nosotros y que ahora, resucitado, vive para siempre con nosotros [...] Catequizar es [...] descubrir en la Persona de Cristo el designio eterno de Dios [...]. Se trata de procurar comprender el significado de los gestos y de las palabras de Cristo, los signos realizados por Él mismo" (CT 5). El fin de la catequesis: "conducir a la comunión con Jesucristo [...]; sólo Él puede conducirnos al amor del Padre en el Espíritu y hacernos partícipes de la vida de la Santísima Trinidad" (ibíd.).

 

Crodegango






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